viernes, 24 de marzo de 2023

Vietnam: La nueva potencia económica de Asia.

Hablemos un poco sobre la economía de Vietnam.


El 2 de julio de 1976, se funda la República Socialista de Vietnam, un estado Socialista que surgió como resultado de la fusión de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur.

Desde ese momento, el país ha sido gobernado por el Partido Comunista de Vietnam que, durante los primeros 10 años de instaurado el régimen comunista, se impuso una economía planificada en dónde todos los medios de producción estaban bajo la administración del Estado.

No obstante, en 1985, Mijaíl Gorbachov es elegido Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, y desde ese momento se empezaron a realizar importantes reformas políticas (Glasnost) y económicas (Perestroika) en la URSS.

Vietnam, por su parte, desde que se fundó la República Socialista siempre fue un país muy alineado a la URSS, de hecho, era su principal estado satélite en el sudeste asiático.

Por ende, estas reformas iniciadas por Gorbachov no pasaron por desapercibidas en el país asiático, por lo que en 1986, el Partido Comunista de Vietnam durante su VI Congreso lanzó el Doi Moi ("Renovación" en vietnamita), que consistía en una reforma económica con el objetivo de abrir el país a la inversión extranjera.

Desde ese momento, numerosas marcas occidentales (como Adidas) han establecido sus fábricas en Vietnam, y estas reformas le permitieron al país alcanzar unas tasas de crecimiento económico de entre el 5 y 8% interanual.

En 1994, Vietnam formalizó relaciones diplomáticas con Estados Unidos y un año después se unió a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).  

Gracias a la mejora de las relaciones diplomáticas con Occidente, el país fue admitido en la Organización Internacional del Comercio en el año 2007, con lo que enterró por completo su pasado Comunista (al menos en el ámbito económico).

Se podría decir que siguieron el mismo camino de China con sus 4 modernización lanzadas por Deng Xiaoping en 1978, con la única diferencia de que en Vietnam el estado es menos rígido que en el gigante asiático y su mano de obra (pese a ser más barata que en China) ofrece una calidad muy superior en la producción de bienes y servicios.

Por otra parte, es importante mencionar su histórica rivalidad con China, con quién tiene tensiones constantemente, y eso la ha acercado a su antiguo enemigo Estados Unidos, con quién Vietnam ahora tiene excelentes relaciones diplomáticas y de alianza, al punto de permitir portaviones de origen americano en territorio vietnamita, para así, "proteger" al país de una posible invasión china.

Obviamente, es una alianza de interés, y es porque ambos tienen ahora un enemigo en común, que es China, pero de igual manera resulta interesante analizar esta alianza, porque lo que muchos podrían pensar es que el pueblo vietnamita tiene rencor a los estadounidenses, pero lo cierto es que el 97% de la población de Vietnam tiene buen concepto de Estados Unidos, una cifra incluso superior a la de Japón o Corea del Sur.

Lo curioso es que el Partido "COMUNISTA" de Vietnam apoyó la candidatura de Trump en 2020 y consideran el libre mercado una solución para su país. Ironías de la vida.

Autor: Miguel Antonio D'Hers Carnevali.

jueves, 23 de marzo de 2023

¿Puede la economía de China desacelerarse?

A finales de los años 80's, la economía de Japón estuvo casi a la par de la de Estados Unidos (La de Japón era de 9.000.000 millones de dólares, mientras que la Americana era de 12.000.000 millones), y muchos economistas de la época pensaban que el país del sol naciente podía dejar atrás a Estados Unidos y posicionarse como la primera economía del mundo.

Pero justo en el año 1991, estalló la crisis inmobiliaria, la cual hizo que este cuantioso y constante crecimiento se estancara; a eso se le suma que la China "Comunista" había abierto su mercado al mundo y ofrecía condiciones para invertir mucho más favorables para los inversionistas que Japón (mano de obra mucho más económica e impuestos considerablemente menores).
Esta situación incentivó a muchos empresarios occidentales con presencia en Japón a trasladar sus fábricas a la China Continental, acción que provocó que el país del sol naciente se estancara y se viera reducido su crecimiento con respecto a décadas anteriores.
Desde los años 50's hasta 1990, la economía de Japón crecía a una tasa de 8 % interanual. En contraste, entre 1991 y 2022, la tasa apenas supera el 1,5 % interanual.
Desde principios de los años 80's hasta nuestros días, la economía de China ha crecido a una tasa de 7,8 % interanual, y muchos economistas de ahora creen podría superar a Estados Unidos en el corto plazo (tal y como en su momento se pensaba que Japón lo podía lograr a principios de los 90's).
No obstante, la India está presentando resultados económicos muy favorables, aunado a unas condiciones para invertir aún más favorables que las que ofrece China, por lo que no sería para nada sorprendente que muchos empresarios occidentales opten por trasladar sus fábricas a la India.



Esto lo pueden hacer persiguiendo 2 objetivos. Primero, para percibir mayores ganancias, y segundo, para desacelerar el crecimiento económico de China, tal como en su momento se logró con Japón a principios de los años 90's.

Por otra parte, dado el importante superávit que ha experimentado la India en los últimos años, es muy probable que pretendan competir contra China como la principal economía de Asia (y por qué no del mundo). Lo que reafirma aún más esta teoría es la histórica rivalidad entre ambos países,
Analizando el escenario mundial, no suena como una teoría muy descabellada.

De hecho, la mano de obra de la India y la de Vietnam son un 30 % más baratas que en China, y de hecho, países como Estados Unidos están trasladando sus fábricas a Vietnam para restarle influencia al Gigante Asiático.

Autor: Miguel Antonio D'Hers Carnevali

jueves, 2 de marzo de 2023

ORIGEN DEL MUSEO DE AMBAR DE RUSIA

Museo de ámbar de Rusia

El rey alemán que le regaló el museo de Ámbar a los zares de Rusia fue Federico I de Prusia. Federico I, también conocido como Federico III de Brandeburgo, nació el 11 de julio de 1657 y murió el 25 de febrero de 1713. Fue el primer rey en Prusia y gobernó desde 1701 hasta su muerte.

Federico I de Prusia

Durante su reinado, Federico I mantuvo una estrecha relación con Rusia y su zar, Pedro el Grande. En 1716, Federico I le regaló al zar Pedro el Grande un magnífico museo de ámbar como muestra de amistad y diplomacia entre los dos países. 

El museo de ámbar, también conocido como la Cámara de Ámbar, era una sala ricamente decorada con paneles de ámbar incrustados con oro y espejos.

La construcción del museo de ámbar comenzó en 1701 bajo el reinado del padre de Federico I, Federico Guillermo I. Sin embargo, no fue completado durante su reinado y fue su hijo quien lo regaló a los zares rusos. El museo fue diseñado por Andreas Schlüter y Gottfried Wolfram y se considera una obra maestra del arte barroco.

El museo de ámbar fue instalado inicialmente en el Palacio Real en Berlín, pero después del regalo a Rusia, fue trasladado al Palacio de Invierno en San Petersburgo. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el museo fue saqueado por las tropas alemanas y gran parte de su contenido desapareció. No obstante, en la década de 1970, se inició un proyecto de reconstrucción del museo y en 2003 fue inaugurado nuevamente en el Palacio de Catalina en San Petersburgo.

En resumen, el rey alemán que le regaló el museo de ámbar a los zares de Rusia fue Federico I de Prusia. El museo, conocido como la Cámara de Ámbar, fue un regalo diplomático que simbolizaba la amistad entre los dos países.

Autor: Miguel Antonio D'Hers Carnevali

viernes, 24 de febrero de 2023

EL MILAGRO ECONÓMICO ALEMÁN.

La velocidad del avance de Alemania hacia la madurez industrial después de 1890 fue impresionante. Se trata de un caso excepcional en el mundo, tal vez sólo comparable con Japón.

Los años de 1895 a 1907 fueron testigos de una duplicación del número de trabajadores dedicados a la construcción de maquinaria, de poco más de medio millón a más de un millón. 

Una consecuencia inmediata de la expansión del empleo industrial fue una fuerte caída de la emigración. De un promedio de 130,000 personas por año en la década de 1880, el flujo de salida se redujo a 20,000 por año a mediados de la década de 1890. 

El excedente de población continuó abandonando las provincias orientales de Prusia, pero el destino eran las fábricas crecientes y multiplicadoras de Berlín y el Ruhr en lugar de las Américas. 

Los temores británicos anteriores de la competencia alemana ahora estaban plenamente justificados. 

Mientras que Gran Bretaña produjo aproximadamente el doble de acero que Alemania durante la década de 1870, la producción de acero de Alemania superó a la de Gran Bretaña en 1893, y en 1914 Alemania estaba produciendo más del doble de acero que Gran Bretaña. 

Además, sólo un tercio de las exportaciones alemanas en 1873 eran productos terminados. La porción aumentó al 63 por ciento en 1913. Alemania llegó a dominar todos los principales mercados continentales, excepto Francia.

El enfoque de la riqueza nacional, así como la población se desplazó al sector industrial urbano en 1900. Solo el 40 por ciento de los alemanes vivían en áreas rurales en 1910, una caída del 67 por ciento en el nacimiento del imperio. 

Las ciudades de más de 100.000 habitantes representaban una quinta parte de la población en 1914, en comparación con una vigésima parte en el momento de la unificación. 

La aplicación de técnicas agrícolas intensivas condujo a una duplicación del valor de todos los productos agrícolas a pesar de una fuerte disminución de la población rural. La industria representaba el 60 por ciento del producto nacional bruto en 1913.

La clase obrera alemana creció rápidamente a finales del siglo 19 y principios del siglo 20. La afiliación sindical total alcanzó los 3,7 millones en 1912, de los cuales 2,5 millones estaban afiliados a los sindicatos socialistas. 

La legislación de bienestar social de Bismarck cubría a unos 13,2 millones de trabajadores en 1911. Aunque los empleadores alemanes eran extremadamente autoritarios y hostiles a la negociación colectiva, la fuerza laboral obtuvo importantes ganancias económicas. 

Entre 1867 y 1913, el número promedio de horas trabajadas por año disminuyó en un 14 por ciento. Casi todos los estudios de ingresos reales muestran un rápido aumento hasta 1902 y luego un modesto aumento anual a partir de entonces. 

El ingreso nacional per cápita aumentó de 352 marcos a 728 durante la vida del imperio. 

A pesar de estos avances, los trabajadores industriales carecían de plenos derechos políticos, lo que llevó a un gran número de ellos, incluidos muchos trabajadores católicos romanos, a votar por el partido socialista revolucionario.

Si bien la industrialización fue rápida, sólo se produjo en ciertos sectores de la economía; otras áreas solo se vieron afectadas marginalmente. 

Unos dos millones de alemanes persistieron en las empresas artesanales tradicionales, incluso cuando la nación se convirtió en un coloso industrial. 

Si bien Alemania se caracterizaba por grandes propiedades y cárteles Junker, también era la nación de granjas de tamaño enano (el 60 por ciento de los agricultores poseían menos de cinco acres) y pequeños talleres. 

Las fábricas alemanas eran más grandes y modernas que sus homólogas británicas y francesas, pero el sector preindustrial era más atrasado. 

Durante las depresiones, aquellos en los oficios tradicionales a menudo recurrieron al antisemitismo como una ideología que fue retratada como patriótica y anticapitalista.

Contribuyendo a los problemas que enfrentó la república a principios de la década de 1920 fue la creciente tasa de inflación que finalmente destruiría el marco alemán. 

Aunque la inflación tenía sus raíces en la enorme deuda que Alemania había acumulado para financiar su esfuerzo de guerra, la hiperinflación de 1923 fue provocada por la ocupación militar franco-belga en enero de 1923 del distrito industrial alemán en el valle del Ruhr. 

La ocupación se produjo en represalia por el retraso de Alemania en sus pagos de reparación y tenía la intención de obligar a la industria alemana a proporcionar una compensación por las pérdidas francesas y belgas. 

En lugar de acceder silenciosamente a la humillación de la ocupación, el gobierno alemán instó a los trabajadores y empleadores a cerrar las fábricas. 

A los trabajadores inactivos se les pagó durante los meses siguientes con una moneda que se inflaba tan rápidamente que los impresores dejaron de intentar imprimir números en los billetes. 

A mediados de 1923, el marco alemán estaba perdiendo valor por minuto: una barra de pan que costaba 20.000 marcos por la mañana costaría 5.000.000 de marcos al caer la noche; los precios de los restaurantes subieron mientras los clientes comían; y a los trabajadores se les pagaba dos veces al día. 

Cuando finalmente se produjo el colapso económico el 15 de noviembre, se necesitaron 4,2 billones de marcos alemanes para comprar un solo dólar estadounidense.

El costo social y político de la hiperinflación fue alto. Los estudiosos señalan que la inflación hizo más para socavar a las clases medias que la revolución ostensiblemente socialista de 1918. 

Una vida de ahorros ya no compraría un boleto de metro. Las pensiones previstas para toda la vida fueron eliminadas por completo. 

Políticamente, la hiperinflación alimentó el radicalismo tanto en la izquierda como en la derecha. Los comunistas, gravemente dañados por su fracaso en enero de 1919, vieron perspectivas mucho mejores para una revolución exitosa. 

En Munich, el líder del pequeño Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (Nazi), Adolf Hitler, utilizó la agitación para formar una alianza con otros grupos de derecha e intentar un golpe de estado en noviembre de 1923, el Putsch de la Cervecería, que buscaba usar Baviera como base para una marcha nacionalista en Berlín. 

Esperaba derrocar el sistema democrático de Weimar que creía que era responsable de la humillación política y económica de Alemania. 

Ni los radicales de derecha ni los de izquierda lograron imponer su voluntad. 

A corto plazo, no tuvieron éxito debido a la ineptitud y al error de cálculo; a la larga fracasaron porque el gobierno patrocinó una reforma monetaria que reestabilizó el marco y también decidió poner fin a su política de resistencia pasiva en el Ruhr a cambio del fin de la ocupación y una reprogramación de los pagos de reparación que debía a los Aliados.

En 1933, el Partido Nacional Socialista Alemán gana las elecciones y Adolf Hitler es elegido nuevo canciller de Alemania. Durante su gobierno, se inician importantes reformas económicas que tienen como fin aumentar la producción alemana.

Cualquier éxito en este esfuerzo dependía en gran medida de la capacidad de los nazis para proporcionar empleo a los millones de desempleados que heredaron en 1933. 

El gasto público en rearme y en proyectos de obras públicas como la red de autopistas ayudó a crear muchos de los empleos que se necesitaban tan desesperadamente. 

En 1937, Alemania comenzaba a sufrir una escasez de mano de obra. Es igualmente importante inculcar a los trabajadores el sentido de ser parte integrante de una comunidad nacional basada en la raza. 

Para esto, los nazis idearon un elaborado programa de subsidios para actividades de ocio para los trabajadores conocido como "Fuerza a través de la alegría". 

El programa subsidió las vacaciones de los trabajadores; hizo posibles excursiones a centros turísticos de montaña o costeros y ofreció la posibilidad de trasladar cruceros por el Mediterráneo o el Mar Báltico. 

Al proporcionar actividades de ocio para los trabajadores que antes eran reservadas sólo para sus superiores económicos y sociales, el gobierno intentó integrarlos en la Volksgemeinschaft.

El gobierno nacional socialista creó el Volkswagen, que fue diseñado para dar a los trabajadores la oportunidad de poseer un automóvil, que hasta entonces en Alemania había sido un símbolo de riqueza y estatus reservado en gran medida para las clases altas. 

Hitler dijo una vez que Henry Ford había hecho más que nadie para borrar las diferencias de clase en Estados Unidos.

Pero luego de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial, Alemania volvió a caer en crisis, y ahora con un país dividido en 2 estados. Uno comunista y el otro pro-occidental.

No obstante, el gobierno que surgió en las primeras elecciones generales de la República Federal Alemana (o Alemania del oeste) en agosto de 1949 representaba una coalición de los demócratas cristianos con los demócratas libres. 

Konrad Adenauer de la Unión Demócrata Cristiana, un veterano político católico romano de Renania, fue elegido primer canciller del país por un estrecho margen en el Bundestag. 

Debido a su avanzada edad de 73 años, muchos esperaban que Adenauer sirviera solo como funcionario interino, pero de hecho retuvo la cancillería durante 14 años. 

Theodor Heuss del Partido Democrático Libre fue elegido como el primer presidente de Alemania Occidental. 

Como ministro de economía en el gabinete de Adenauer, Ludwig Erhard lanzó a la República Federal en un curso fenomenalmente exitoso de reactivación como economía social de mercado. 

Sus políticas dejaron los medios de producción principalmente en manos privadas y permitieron que los mecanismos de mercado establecieran niveles de precios y salarios. 

En pocas palabras, aplicaron el "Laissez Faire", (dejen hacer, dejen pasar) concebido inicialmente por el francés Vincent de Gournay, fisiócrata del siglo XIII que se oponía al intervencionismo del Estado en la economía.  

Bajo estas políticas, la producción industrial se recuperó rápidamente, los niveles de vida aumentaron constantemente, el gobierno pronto abolió todo el racionamiento y Alemania Occidental se hizo famosa por su Wirtschaftswunder, o "milagro económico".

Uno de los problemas internos más urgentes para la primera administración de Adenauer fue el reasentamiento de refugiados. 

En 1950, Alemania Occidental se había convertido en el nuevo hogar de 4,5 millones de alemanes del territorio al este de la línea Oder-Neisse; 3,4 millones de alemanes étnicos de Checoslovaquia, Polonia de antes de la guerra y otros países de Europa del Este; y 1,5 millones de Alemania Oriental. 

La presencia de estos refugiados supuso una pesada carga social para Alemania Occidental, pero su asimilación resultó sorprendentemente fácil. 

Muchos de los refugiados eran hábiles, emprendedores y adaptables, y su trabajo demostró ser un importante contribuyente a la recuperación económica de Alemania Occidental.

Luego de la victoria de Alemania frente a la poderosa Hungría de Puskas en la Copa del Mundo de 1954, el pueblo alemán logró un importante crecimiento de su moral, y ello contribuyó enormemente al fortalecimiento del milagro económico alemán.

Durante las siguientes décadas, surgieron numerosas industrias (en especial del sector automotriz) que fueron un verdadero éxito comercial para el país, porque la elevada calidad de estos productos permitió que las mercancías fueran exportadas al exterior en grandes volúmenes.

En 1990, se logra la reunificación de Alemania, prevaleciendo el modelo occidental como sistema económico y político del nuevo estado unificado.

Ya para la década de los 90, Alemania Occidental era la mayor economía de Europa y una de las 5 más grandes del mundo, superando tanto a Gran Bretaña como a Francia.

Alemania es el ejemplo más claro de que con trabajo, esfuerzo y perseverancia, se puede surgir de las cenizas, y la prueba más clara es el hecho de que su economía es actualmente la 4ta más grande del mundo.

AUTOR: Miguel Antonio D'Hers Carnevali

martes, 27 de diciembre de 2022

¿Cuál fue el detonante que provocó la caída de la URSS?

En 1991, Gorbachov había continuado con sus reformas políticas y económicas en la URSS. Había suprimido el sistema de partido único y permitió la realización de elecciones libres en las tres principales Repúblicas de la URSS, que eran:

✓Rusia

✓Bielorrusia

✓Ucrania

Pero resulta que en todas ellas, el Partido Comunista había sido derrotado. En Rusia por ejemplo, fue electo Boris Yeltsin, quien era un reformista radical que quería poner fin al modelo comunista.

No obstante, en la madrugada del 19 de agosto de 1991, el Vicepresidente de la URSS, Guennadi Yanayev, anunció que Gorbachov estaba enfermo, y que sería reemplazado por un comité de emergencia. 

Aquel comité, estaría integrado por el vicepresidente Yanayev, el Director de la KGB (Kryushkov, y el Ministro de Interior y Justicia (Boris Pugo).

Pero resulta que detrás de esa supuesta enfermedad de Gorbachov, se escondía un golpe de Estado que había sido planificado por la línea dura del Partido Comunista en conjunto con la KGB; con el objetivo de frenar todas las reformas realizadas por Gorbachov y volver a implantar el comunismo "ortodoxo",.

Aquel comité de Emergencia declaró el Estado de Excepción, y los tanques tomaron las calles de Moscú. Sin embargo, Boris Yeltsin, ya como presidente de Rusia, se paró encima de un tanque y convocó a los moscovitas a la huelga general para exigir la renuncia del partido comunista y restituir a Gorbachov en el poder.

Los moscovitas levantaron barricadas para impedir que los tanques llegaran hasta el Parlamento ruso.

Al final, un sector del ejército se puso del lado de Yeltsin, y la sociedad civil en conjunto con la fuerza militar forzaron la renuncia del Partido Comunista. El vicepresidente Yanayev y el director de la KGB serían encarcelados mientras que Pugo se suicidaba de un tiro.

El 22 de agosto, Gorbachov volvió al poder, pero tuvo que soportar muchas críticas porque todos sus ministros habían respaldado a los golpistas.

El 8 de diciembre de 1991, Boris Yeltsin (sin contar con el apoyo de Gorbachov) firmó el Tratado de Belavesha, y pactó junto a Bielorrusia y Ucrania, la disolución de la Unión Soviética, mientras que el Partido Comunista era suprimido.

Finalmente, el 25 de diciembre de 1991, Mijaíl Gorbachov dimitió como presidente de un país que ya no existía, y tras un breve tiempo en que la unión sería reemplazada por una comunidad de estados independientes, todos los antiguos países de la URSS se separaron creando Repúblicas independientes.

Aunque muchos países seguirían estando dentro de la zona de influencia de Rusia (Bielorrusia, Kazajistán o Georgia por ejemplo), la nave nodriza del comunismo, había desaparecido.


lunes, 26 de diciembre de 2022

LA ERA DEL ESTANCAMIENTO ECONÓMICO EN LA U.R.S.S.

Entre 1964 y 1985, la Unión Soviética vivió lo que se conoce como el periodo del estancamiento económico, en dónde el gasto público (en especial militar, político y social) aumentó tanto que la URSS crecía a tasas mínimas, que, sumado al mantenimiento económico de organizaciones aliadas (como el Pacto de Varsovia o la COMECON), el país ya no percibía los ingresos ordinarios suficientes para seguir cubriendo el inmenso y exorbitante gasto público.

Esto se evidenció en demasía durante el Periodo de Leonid Ilich Brézhnev (1964-1982) quien (a través de la llamada Doctrina Brézhnev) pretendió aumentar la fabricación de armas bélicas (tanques, AK-47, aviones Mikoyán, etc) y nucleares para contener la expansión occidental en el bloque oriental.

Cuando Mijaíl Gorbachov asumió el poder en marzo de 1985, se percató de esta situación, y es por ello que redujo considerablemente el gasto público retirando a los 400 mil soldados soviéticos que tenía en Alemania Oriental y los otros 300 mil en el resto de Repúblicas pertenecientes al Pacto de Varsovia.

Así mismo, lanzó la Perestroika, que era una reforma económica cuyo objetivo era liberalizar (de forma parcial) la economía Soviética permitiendo la entrada de capitales extranjeros (Coca-Cola o Mc Donald's) y el emprendimiento personal.

Pero ni con aquellos cambios pudo seguir sosteniendo un sistema unipartidista que estaba encaminado a la desaparición gracias a sus políticas erradas de planificación estatal.

jueves, 22 de diciembre de 2022

La Gran Revolución Cultural Proletaria.



El primero de octubre de 1949, el Partido Comunista de China tomó el poder en la China Continental tras derrotar a los nacionalistas de Chiang Kai-shek, quien se vió obligado a huir a la isla de Taiwán.

En la década de 1950, una vez implantado el comunismo en toda China, Mao implantó una economía planificada para luego lanzar el Gran Salto Adelante y el movimiento a la Comuna Popular, con el objetivo de incrementar la producción agrícola e industrial en el país. 

No obstante, ambos sistemas fueron un completo desastre, provocando la muerte de entre 15 a 55 millones de personas entre 1958 y 1962, periodo que es conocido como la Gran Hambruna china.

Es por ello por lo que en 1959, Mao Tse Tung fue apartado del poder y sustituido por 2 importantes dirigentes comunistas. Estos fueron Liu Shaoqui y Deng Xiaoping, quienes empezaron a realizar importantes reformas económicas que valoraran más el esfuerzo individual y las iniciativas empresariales privadas.

Estos cambios generaron una relativa estabilidad en el pueblo chino, quienes percibían que su nivel de vida estaba mejorando en comparación al periodo en el que gobernó Mao.

No obstante, Mao Tse Tung entró en cólera, y consideró que ambos dirigentes eran unos traidores a la causa comunista, por lo que para recuperar el poder, lanzó la Revolución Cultural, que consistía en una campaña de reafirmación ideológica con el objetivo de purgar todo elemento burgués presente en la sociedad china.

Para ello, Mao creó a la Guardia Roja, un órgano de seguridad dirigido por el poderoso Ministro de Defensa Lin Piao, que estaba conformado por jóvenes estudiante universitarios, quienes portaban el famoso libro rojo, que contenía todas las enseñanzas de Mao Tse Tung, las cuales eran catalogadas como la única verdad indiscutible. 

Como dato curioso, este libro rojo fue impreso en más de 1000 millones de ejemplares, convirtiéndolo en el segundo libro más impreso del mundo después de la Biblia.

La enseñanza principal de ese libro decía “Para llegar al paraíso comunista, simplemente había que seguir al gran líder Mao y ejecutar a todos los traidores dentro del partido encabezados por Liu Shaoqi y Deng Xiaoping”. Es así como los guardias rojos ejecutaron a multitud de personas, desde el alcalde de Pekín, hasta numerosos miembros del partido comunista.

En toda china se colgaron carteles acusando de traidores y escorias a Liu Shaoqui y a Deng Xiaoping, quienes serían humillados por los guardias rojos.

Liu Shaoqui, quien fue llamado “El Nikita Jruschov Chino” fue apresado por los guardias rojos y terminaría falleciendo en prisión. Deng Xiaoping fue expulsado del partido comunista, pero logró salvar su vida gracias a Zhou Enlai, quien convenció a Mao de que no lo ejecutara.

Una vez en el poder, Mao derogó todas las reformas iniciadas por Deng Xiaoping y estableció nuevamente el modelo maoísta, que perduró hasta su fallecimiento en 1976. 

No obstante, la Revolución Cultural no se centró únicamente en purgar a los dirigentes políticos del partido, sino también en destruir todo patrimonio cultural perteneciente a la sociedad china.

Mao ordenó destruir templos, monumentos históricos, textos antiguos y estatuas que yacían de hace miles de años bajo el argumento de que todo lo que existía antes debía desaparecer. 

También se prohibió la vestimenta tradicional y la celebración de festividades milenarias, así como también el ajedrez, la música occidental y las artes marciales, incluida el Kung Fu. 

Mao quería destruir también la ciudad prohibida, pero Zhou Enlai le hizo saber que eso saber que era un completo error hacer tal acción.

La Revolución Cultural llegó al extremo de que Mao instigó a los jóvenes a denunciar y ejecutar a sus padres o maestros que criticaran la campaña social. 

La propia Unión Soviética, en palabras de Nikita Jruschov denunció la revolución cultural, tras considerarla una destrucción al patrimonio milenario de una civilización tan antigua como la China. 

Durante este periodo, algo tan simple como olvidar el libro rojo en casa era razón suficiente para ser condenado a muerte, ya que para la revolución cultural, Mao era Dios.

No obstante, dos años después de la muerte de Mao en 1976, Deng Xiaoping retornaría al poder, y retomaría todas las reformas económicas que fueron interrumpidas por el Gran Timonel, lo que le valió el título del Arquitecto de la China Moderna. 

Además de ello, condenó la Revolución Cultural y sentenció a muerte a la Banda de los 4, entre las que estaba la propia esposa de Mao.

¿Dónde estaría China de no haber ocurrido un suceso tan atroz como la Revolución Cultural? Coméntanoslo en la caja de comentarios.

¿CÓMO REACCIONARÍA GRAN BRETAÑA ANTE UNA OCUPACIÓN MILITAR VENEZOLANA SOBRE EL ESEQUIBO?

En caso de un conflicto entre Venezuela y Guyana por el territorio del Esequibo, es importante considerar cómo Gran Bretaña podría reacciona...